Sostenibilidad

Como cuarta generación del negocio familiar, hemos alcanzado el liderazgo en el mercado gracias a nuestro enfoque constante en el futuro. Tenemos el objetivo de hacer que nuestro sector sea más sostenible y eficiente, colaborando con todas las partes implicadas en él. ¿Cómo? Considerando el agua y la energía desde una nueva perspectiva, empleando nuestras materias primas de forma más económica y, en la medida de lo posible, continuando con las innovaciones para conseguir productos saludables de la mano de nuestros productores. Naturalmente, la calidad de nuestras cebollas es primordial en nuestra actividad. De esta manera, ayudamos a que nuestro sector contribuya a un futuro sostenible.

PLANETPROOF: POR LA NATURALEZA, EL MEDIOAMBIENTE Y EL CLIMA

Cultivamos nuestras cebollas en numerosas hectáreas de terreno bajo el certificado de calidad ambiental PlanetProof. Esta certificación declara que un producto se ha producido de una forma más sostenible. Es decir, prestamos especial atención al uso inteligente de los suelos, el agua, la energía, la producción y el clima.

CALIDAD ARRAIGADA

La sostenibilidad va de la mano de la búsqueda de una mejor calidad, incluso después de la cosecha. En los próximos años, Wiskerke invertirá en nuevas máquinas clasificadoras, de manera que el proceso de clasificación resulte más efectivo y pueda enfocarse más en la calidad.

PANORAMA ENERGÉTICO CON PARQUE DE ENERGÍA SOLAR

Este año seguiremos innovando. El gobierno neerlandés ha otorgado permiso para una nueva y emocionante colaboración con nuestros vecinos Lamb Weston/Meijer. Juntos construiremos el primer parque multifuncional de energía solar de la región, que contará con una granja solar de 15 hectáreas y depósitos temporales de agua. Esto significa, por un lado, que podremos generar un 100 % de energía renovable y, por otro lado, que podremos reutilizar el agua de la producción de patatas en nuestros campos de cebolla durante los periodos de sequía.

La energía generada y almacenada permitirá el 100 % de neutralidad de carbono. Hay una razón por la que Wiskerke Onions cuenta con la huella de carbono más reducida en la industria de la cebolla: quieren conseguir la neutralidad completa de carbono. Este parque de energía solar, que pretende abrirse en verano de 2021, es un paso importante hacia tal objetivo. La combinación del intercambio de calor residual, el techo solar y el parque de energía solar garantizará una reducción anual de emisiones de CO2 equivalente a la de 6310 hogares.

AHORRO EN EL COSTE ENERGÉTICO GRACIAS AL CALOR RESIDUAL

Nuestras actividades empresariales implican una gran demanda energética, por lo que hemos requerido la colaboración de nuestros vecinos Lamb Weston/Meijer. Una vez que la cosecha de cebollas llega al almacén, el 100 % del calor con el que trabajamos procede del programa de intercambio de calor residual. Usamos el calor residual de esta empresa de producción de patatas para el proceso de secado de las cebollas y como sistema de calentamiento para operar. Esto supone una reducción en las emisiones de CO2 de más de 1000 toneladas al año. ¡El equivalente a 50 000 000 de árboles!

Siempre una visión del origen.

Para garantizar la calidad de las cebollas, Wiskerke Onions fue la primera en el sector en 2014 con un ingenioso sistema digital, vinculado a una aplicación. El origen y la historia de cada lote de cebollas se pueden rastrear con 1 acción. Al igual que los números de contenedores individuales, contenido, marcas, grupos y precios, documentos y facturas. La información de seguimiento también proporciona información sobre los fertilizantes usados o agentes de protección de cultivos. Incluso es posible ver una foto del producto cuando sale de las instalaciones.

EL CAMINO HACIA UNA SOSTENIBILIDAD TOTAL

La sostenibilidad se puede alcanzar, de conformidad con la política nacional, gracias a la ayuda de las iniciativas locales y buscando la sinergia con otras empresas. Al igual que con nuestros requisitos energéticos (inversión de 2600 m2 de paneles solares), también aplicamos el enfoque sostenible en lo que respecta al transporte. Gracias a que usamos el centro de contenedores de Vlissingen en lugar de los puertos de Róterdam, podemos reducir nuestra huella de carbono en más de 10 000 kilómetros cada año.